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Traemel 'Oh

La historia del bárbaro Traemel'Oh, como la de cualquier otro hombre sin padres reconocidos ni registros religiosos o académicos, es en buena medida apócrifa. Es más, su nombre auténtico es un misterio: el que referimos se lo dio nuestro héroe así mismo como recuerdo de un padre remoto y desapegado, que creía tener por hijo a un podenco.
El propio Traemel'Oh puede ofrecer diferentes versiones de acontecimientos importantes de su vida, que lo son en la vida de cualquier hombre. Algunos hechiceros podrían ayudarnos a entender los motivos del bárbaro para hacer de la historia de su vida un enigma. O un galimatías.
Lo que sabemos con certeza es que pasó su infancia en Wynez, capital del honorable reino "enano" de Agxoon. El propio Traemel'Oh nos cuenta que posiblemente nació en el reino de Héster aunque, como señalan algunos bardos, la posibilidad es remota ya que los supremacistas del reino de las dos ciudades guardan con celo los detalles de nacimientos y defunciones. En ninguno de ellos consta el nacimiento de un bebé con un marca tan destacada como la que luce Traemel'Oh en su espalda: una circumpolar del cielo de invierno de Eléstarel, el reino de los Elfos.
La hipótesis más creíble es que Traemel'Oh nació en la propia Wynez. Hijo de un maestro de la Logia de los Picapedreros (le llamaremos Carl'Oh), auténticos artesanos en el tallado de las piedras y sillares con los que se levantan los imponentes edificios que adornan las principales ciudades de los Seis Reinos. Se dice que el padre de Traemel'Oh fue uno de los artesanos que revistieron de piedra rosada los bellos templos de Duswol, en el reino de Rivultum. Sobre la madre de Traemel'Oh hay innumerables hipótesis, de la que sólo cabe destacar, por descabellada, la de que se trate de una ninfa de los bosques ...   Sea como fuere Carl'Oh no era digno de la Logia. Ni probablemente de habitar en la avanzada Wynez. Sus deudas de juego crecían más rápido que el pequeño Traemel'Oh y pronto tuvo que empeñar parte de su taller para poder pagar el diezmo que todo hermano debe a su Logia. Pero las deudas siguieron creciendo, tanto que, abrumado, Carl'Oh bebió aguamiel hasta acabar casi inconsciente. Deambulo por las calles del barrio de los artesanos del cobre ... hasta que cayó en el canal por el que desaguan los detritus de talleres y templos. Allí murió. Nadie sintió su muerte, nadie salvo Traemel'Oh.
Algunos bardos sostiene que una suerte tan oprobiosa sólo puede ser consecuencia de un hechizo, por eso los hay que insisten en que Traemel'Oh es hijo de una ninfa y que ésta, agraviada, o tal vez alguno de sus acólitos, echó un hechizo a Carl'Oh que se cebó en él y, ay, tal vez en sus descendientes. Lo que nadie puede explicar a la luz de esta historia es ¿cómo llegó Traemel'Oh al taller de Carl'Oh?
Tras las muerte de su padre Traemel'Oh no sólo quedó huérfano, no, también recibió una herencia de envenenada: deudas y agravios que su padre nunca llegó a satisfacer. No sólo se quedó en la calle si no que para poder satisfacer las deudas póstumas de su padre fue vendido como esclavo a los comerciantes de Plathe, siempre atentos a las gangas. Era eso o la muerte por desecación.
Partió de Wymez, suponemos, en una caravana de esclavos hasta Ezicu, la rica ciudad del reino Farsen. Allí fue revendido a los mineros del interior ...
Traemel'Oh pronto destacó por su tesón y su habilidad con el martillo demoledor. Un día, cuando estaba a punto de cumplir los 16 años, la fortuna, la buena fortuna, por fin llegó a su vida. Terminaba una jornada agotadora cuando, de camino a la choza en la que vivía con esclavos y libertos pobres, se cruzó con un señor ricamente engalanado. "Un caballero de Tymral", pensó. El caballero montaba un caballo imponente y junto a él cabalgaban dos mercenarios procedentes de Héster o tal vez de la lejana Sungan, en Pársania. No era capaz de distinguirlos. Se habían alejado apenas 20 pies cuando oyó el silbido de una espada que se desnuda ... Traemel'Oh se volvió y, a tiempo, lanzó su martillo a la cabeza del mercenario que iba a ensartar al caballero. El mercenario cayó de bruces al suelo. El otro mercenario se volvió hacia Traemel'Oh y, con furia, arremetió contra el joven ... Traemel'Oh arrancó un martillo de las manos de uno de los esclavos con los que caminaba. De nuevo, con destreza, empotró el martillo en el pecho acorazado del mercenario ... que cayó de espaldas escupiendo sangre. La historia del primer combate de Traemel'Oh la han repetido y adornado los bardos de mil formas diferentes. Lo cierto es que aquella primera victoria supuso la liberación de Traemel'Oh .
El caballero resultó ser un adinerado comerciante de Tymral: Crumdal El Viejo.
Crumdal dio un techo de lujo y educación de caballero a Traemel'Oh. También registró a nuestro protagonista con el nombre por el que ahora le conocemos. Nombre adoptado por el joven como recuerdo, como decíamos, de su infancia.
Crumdal ofreció a Traemel'Oh un magisterio de armas. Traemel'Oh no lo dudó y escogió ... el martillo de guerra. Como todo caballero nombró a su arma: la llamó ¡Heso! Transcurrieron 4 años entre libros, ay, y armas, hurra. Hasta que un día la fortuna regreso a recoger el laurel que años antes había puesto en la sien de Traemel'Oh... de nuevo el destino tiño de luto la suerte de nuestro protagonista. A la muerte de Crumdal El Viejo le sucedió su hija, Crumdalina la Trans, una medio humana fruto de la debilidad Crumdal.
Crumdalina no soportaba a Traemel'Oh y pronto lo echó de su casa.
Así fue como Traemel'Oh y Heso volvieron a una vida de incertidumbres y desdichas. Algunos dirían que comenzó entonces la auténtica aventura de su vida ... pero para eso, antes, tuvo que llegar al bosque de Magnarol en el país Farsen.

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